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Redes

Por qué falla el Wi-Fi de tu empresa (y por qué agregar antenas lo empeora)

La reacción instintiva ante una queja de Wi-Fi es poner otro access point. En la mitad de los casos eso degrada la red en lugar de arreglarla. Esta es la razón técnica.

Por Equipo de Ingeniería · SME Consulting · · 7 min de lectura

Hay una secuencia que se repite en casi todas las empresas que visitamos. Alguien se queja de que «no jala el Wi-Fi» en cierta zona. Se compra un access point más y se instala cerca de esa zona. Mejora 2 semanas. Después se quejan 2 zonas. Se compran 2 equipos más. Y así hasta que la red tiene el triple de antenas y funciona peor que al principio.

No es mala suerte ni mala marca. Es física.

Cobertura y capacidad no son lo mismo

Casi todo el mundo diagnostica el Wi-Fi con la barrita de señal del teléfono. Esa barrita mide cobertura: qué tan fuerte llega la señal. Pero la queja del usuario casi siempre es de capacidad: cuántos dispositivos están peleándose por hablar al mismo tiempo.

Una sala de juntas puede tener 5 barras de señal y aun así cortar la videollamada, porque el medio es compartido: mientras un dispositivo transmite, los demás esperan. Más señal no crea más turnos.

La barra llena dice que te oyen. No dice que te dejen hablar.

Por qué agregar antenas empeora la red

En la banda de 2.4 GHz solo existen 3 canales que no se estorban entre sí: 1, 6 y 11. Cualquier equipo adicional tiene que reutilizar uno de esos 3. Cuando 2 access points cercanos comparten canal, no se reparten el trabajo: se turnan. Cada uno espera a que el otro termine.

El resultado es contraintuitivo pero consistente: agregas equipo, subes potencia, y la velocidad efectiva por usuario baja. En la jerga se le llama contención de canal, y es la causa número uno de redes empresariales que empeoran conforme crecen.

El error gemelo: potencia al máximo

Subir la potencia de transmisión al máximo parece gratis y no lo es. El access point grita más fuerte, pero el teléfono del usuario sigue respondiendo con la misma potencia baja de siempre. Lo único que se logra es que el equipo se oiga en zonas donde ya no debería, estorbando a otros y evitando que los dispositivos hagan roaming al punto de acceso que les toca.

Qué sí resuelve el problema

  1. Medir antes de comprar: un site survey pasivo y un análisis de espectro dicen dónde está el problema real: cobertura insuficiente, contención de canal, interferencia externa o un cliente viejo que degrada al resto.
  2. Diseñar por capacidad: calcular cuántos dispositivos simultáneos habrá por zona y qué tipo de tráfico van a generar, y repartir el espectro en consecuencia.
  3. Bajar potencia, no subirla: celdas más pequeñas y bien delimitadas permiten reutilizar canales sin que se estorben, que es exactamente lo contrario del instinto.
  4. Usar 5 GHz y 6 GHz en serio: hay muchos más canales limpios ahí arriba. Requiere más access points, pero bien colocados y con potencia calculada.
  5. Validar después de instalar: medir de nuevo y comprobar que el diseño se cumplió. Sin esta última vuelta, todo lo anterior sigue siendo una hipótesis.

El caso especial de la nave industrial

Un almacén con racks metálicos de 9 metros es el escenario más difícil que existe. El metal refleja, los pasillos se comportan como guías de onda y el inventario cambia la propagación según qué tan llena esté la nave. Una red diseñada con la bodega vacía deja de funcionar en temporada alta, justo cuando más importa.

Por eso el levantamiento en almacén se hace con la operación corriendo, no en domingo. Es la única forma de medir la red que la gente realmente va a usar.

Qué pedirle a quien te diseñe la red

  • Mapas de calor de cobertura y de relación señal/ruido, no solo de señal.
  • Análisis de espectro que identifique fuentes de interferencia no Wi-Fi.
  • Plano con la posición propuesta de cada access point y su justificación.
  • Cálculo de capacidad por zona, con el número de dispositivos supuesto.
  • Reporte de validación posterior a la instalación.

Si la propuesta que te entregaron es una lista de equipo y un precio, no es un diseño de red: es una cotización de hardware. La diferencia se paga después.

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